La Biblioteca del Café

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¿Puede el Mushroom Coffee saber realmente a café?

La historia de cómo desarrollamos un Mushroom Coffee sin renunciar a lo que más importa: el café.


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No quisimos hacer un café con hongos.

Quisimos crear un gran café que, además, incorporara lo mejor de la micología.

Porque creemos que un buen café no necesita disfrazarse. Necesita respetar el origen, el tueste y el sabor. Después, si además puede aportar algo más, mejor.

¿Y si el problema nunca fueron los hongos?

Durante los últimos años, el Mushroom Coffee ha despertado un enorme interés. Sin embargo, la mayoría de las opciones disponibles comparten un mismo problema: apenas saben a café.

En Café a las Diez quisimos hacerlo de otra manera. Partimos de un café de especialidad cuidadosamente seleccionado y lo combinamos con hongos adaptógenos de cultivo ecológico, manteniendo intacto aquello que realmente importa: el aroma, el sabor y el placer de una buena taza.

Este artículo explica por qué decidimos desarrollarlo, cómo está elaborado y qué diferencias existen frente a otros productos del mercado.

La historia completa

Todo empezó con una pregunta.

¿Era posible crear un Mushroom Coffee que supiera realmente a café?

Puede parecer una pregunta sencilla, pero encontrar la respuesta nos llevó mucho más tiempo del que imaginábamos.

Cuando comenzamos a investigar el universo del Mushroom Coffee descubrimos algo que nos sorprendió. La mayoría de productos disponibles en el mercado hablaban mucho de los hongos... pero muy poco del café.

En muchos casos, el café había pasado a un segundo plano. El protagonismo recaía sobre los ingredientes funcionales, mientras que el origen del café, su calidad, el tipo de tueste o incluso la forma de elaborarlo apenas recibían atención.

Sin embargo, en Café a las Diez llevamos años haciendo precisamente lo contrario.

Somos tostadores de café de especialidad.

Nuestro trabajo comienza mucho antes de que una taza llegue a tus manos. Empieza seleccionando cafés de origen, analizando cada cosecha, buscando perfiles sensoriales únicos y tostando en pequeños lotes para respetar todo aquello que hace especial a cada grano.

Por eso, cuando decidimos desarrollar nuestro propio Mushroom Coffee, tuvimos claro que no íbamos a renunciar a nuestra forma de entender el café.

No queríamos crear una bebida en la que el café fuera simplemente un ingrediente más.

Queríamos que siguiera siendo el protagonista.

A partir de esa idea comenzó un proyecto desarrollado íntegramente en Córdoba junto a Setacor Micología, empresa especializada desde hace más de dos décadas en el cultivo e investigación de hongos funcionales.

Durante meses trabajamos en diferentes formulaciones, variando proporciones, realizando catas y buscando un equilibrio que respetara tanto el carácter del café como la personalidad de los hongos.

Nuestro objetivo nunca fue seguir una moda.

Tampoco lanzar un producto porque el mercado lo demandara.

Nuestro objetivo era mucho más sencillo.

Crear una taza que nosotros mismos quisiéramos tomar cada mañana.

Porque creemos que un Mushroom Coffee puede aportar mucho más cuando nace desde el respeto por el café.

Y esa idea ha guiado cada decisión que hemos tomado durante este proyecto.

No quisimos hacer un café con hongos.

Quisimos crear un gran café que, además, incorporara lo mejor de la micología.